¿Hay algo en tu vida sexual que no está funcionando como quisieras?
Es momento de hablar de ello…
Presta atención: Si tu vida sexual se ha convertido en una fuente de preocupación, frustración o distancia, quiero ayudarte. Escríbeme, cuéntame que está pasando y vemos cómo lo podemos cambiar.
Verás, lo que pensamos, lo que creemos que debería pasar, lo que sabemos sobre nuestro cuerpo, la ansiedad, las expectativas, la forma en que interpretamos nuestras sensaciones y la dinámica con nuestra pareja intervienen al mismo tiempo formando un caos lleno de frustración, dolor, y una sensación de mierda, y ahí es donde entra la terapia sexual.
La terapia no es una solución milagrosa, sino, una herramienta que nos permite entender nuestra sexualidad para poder vivirla en consciencia y con satisfacción, soltando la sensación de culpa e insuficiencia de nuestros encuentros íntimos y eróticos.
Por eso esta razón y si te sentiste identificado/a con alguna frase, cuéntame qué está pasando. Primero veremos si es algo en lo que puedo acompañarte y, si lo es, te explicaré cómo podríamos trabajarlo.
LA SEXUALIDAD ES MUCHO MÁS QUE GENITALES, performance Y TÉCNICA
Trabajamos pensamientos, creencias, expectativas, significados, ansiedad y otros factores psicológicos que están alrededor de tu sexualidad.
Entendemos cómo funciona tu respuesta sexual y trabajamos el conocimiento, las sensaciones, el reconocimiento y la relación con tu propio cuerpo.
Aprendemos a manejar la energía. Llevamos lo que comprendemos a la vida real mediante ejercicios, técnicas y herramientas concretas.
Soy Ana María Berrío, Sexóloga, Coach sexual. educadora y rebelde con causa. Te prometo que vas a sentirte con total libertad para contarme cualquier cosa, en un espacio libre de juicio. Además sabes que soy una sexóloga y terapeuta poco convencional así que las sesiones no son para nada rimbombantes, todo lo contrario.
Mi forma de trabajar combina conversación, educación sexual y trabajo práctico.
No espero que llegues sabiendo exactamente qué te pasa, ni que utilices palabras técnicas, ni que seas capaz de contar tranquilamente algo que quizá te da vergüenza decir en voz alta.
PUEDES EMPEZAR DE DOS MANERAS
Lo importante es que dejes de poner pañitos de agua tibia a una situación que te afecta y afecta tu relación y la trabajes de una buena vez.
escuchar → aclarar → establecer una ruta
Puede tener sentido si quieres comenzar por una consulta, tienes una necesidad puntual o todavía no sabes si necesitas un proceso.
Incluye:
Sesión online de aproximadamente 60–75 minutos.
Formulario previo.
Orientación personalizada según tu caso.
Recomendaciones y trabajo posterior.
Correo con las conclusiones y tareas acordadas.
No hay renovación automática ni compromiso de continuar.
trabajar → practicar → observar → revisar → ajustar.
Al terminar las tres sesiones evaluamos si tiene sentido continuar o si ya tienes suficientes herramientas para seguir trabajando por tu cuenta.
Incluye:
Sesión online de aproximadamente 60–75 minutos.
Formulario previo.
Orientación personalizada según tu caso.
Recomendaciones y trabajo posterior.
Correo con las conclusiones y tareas acordadas.
Compromiso contigo de continuar.
No. Puedes contarme qué estás sintiendo, qué está ocurriendo o qué te gustaría que fuera diferente. Yo te haré las preguntas necesarias para comprender mejor tu situación.
Sí. No necesitas experiencia previa ni preparación especial.
Antes de nuestra primera sesión recibirás un formulario que me permitirá conocer tu historia y llegar al encuentro con contexto.
No puedo decirlo sin conocer tu caso y no tendría sentido prometerte un número idéntico para todo el mundo.
Puedes empezar con una sesión. Cuando considero que necesitamos continuidad, suelo recomendar el proceso inicial de tres porque permite trabajar entre encuentros y revisar lo que ocurre.
Al terminar evaluamos si tiene sentido continuar.
Sí. Dependiendo de lo que esté ocurriendo, el proceso puede combinar sesiones de pareja e individuales.
Sí. Todo el servicio es 100 % online.
Aproximadamente entre 60 y 75 minutos.
Recibirás por correo las recomendaciones, ejercicios o tareas que hayamos definido para tu caso.
Una parte esencial del proceso ocurre entre sesiones: practicar, observar qué sucede y utilizar esa información para decidir nuestros siguientes pasos.
Bueno, ahora si… Cuéntame brevemente qué está pasando y qué te gustaría trabajar o mejorar.
Te leo, te digo si es algo en lo que puedo acompañarte desde la terapia sexológica y, si tiene sentido, te explico cómo podríamos empezar.
Las clases han estado del más allá, me encantan y las disfruto mucho, gracias Ana por enseñarme y recordarme lo poderosa que soy, lo hermosa que soy y lo valiosa que soy.
España
Gracias por enseñarnos a adueñarnos de nuestra sexualidad, reconocer y aceptar nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, mi pareja y yo disfrutamos mucho más nuestros encuentros.
Estados Unidos
Disfruto mucho la información que compartes ¡Gracias! estoy muy emocionado por todo lo que viene y por como ha cambiado mi vida sexual y mi autoestima.
España
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